Comentaremos hoy un artículo publicado el 9 de febrero en BMJ, referencia BMJ 2012;344:e536, y del que adjunto enlace al texto completo. Se trata de una revisión sistemática de estudios observacionales y metaanálisis sobre la relación entre consumo de cannabis y accidentes de tráfico, con el objetivo de determinar si el consumo agudo aumenta el riesgo de accidentes. 
Los autores realizaron búsquedas electrónicas en 19 bases de datos, sin restricciones por año o idioma de publicación. También realizaron búsquedas manuales de listas de referencia, estudios no publicados, y revisión de las bibliotecas personales del equipo de investigación.
Se incluyeron estudios epidemiológicos observacionales de accidentes de vehículos de motor con un grupo de control adecuado, y se seleccionaron estudios que medían el consumo reciente de cannabis en conductores por medio de análisis toxicológicos en sangre, o mediante confirmación verbal del conductor. Se excluyeron estudios experimentales o de simulación. Dos revisores independientes evaluaron el riesgo de sesgos en cada estudio seleccionado, mediante consenso, empleando la escala de Newcastle-Ottawa. Las estimaciones de riesgo se combinaron modelos de efectos aleatorios.
Se seleccionaron 9 estudios y metaanálisis. Conducir bajo la influencia del cannabis se asoció con un riesgo significativamente alto de accidentes de tráfico, en comparación con conductores que no lo habían consumido (odds ratio 1,92; intervalo de confianza del 95% 1,35 a 2,73; p=0,0003). Los autores apreciaron heterogeneidad de resultados entre los diferentes estudios: el riesgo estimado de accidente era mayor en los estudios casos-controles (2,79; 1,23 a 6,33; p=0,01) y estudios de accidentes letales (2,10; 1,31 a 3,36; p=0,002) que en estudios de culpabilidad (1,65; 1,11 a 2,46; p=0,07) y estudios de colisiones no letales (1,74; 0,88 a 3,46; p=0,11).
Los autores concluyen que el consumo agudo de cannabis se asocia con un incremento del riesgo de accidentes de tráfico, y especialmente del riesgo de accidentes con resultado de muerte.

Si analizamos los efectos orgánicos que puede producir el consumo, resulta fácil entender el motivo de esta asociación de riesgo:
- Relajación
- Desinhibición
- Hilaridad
- Sensación de lentitud en el paso del tiempo
- Somnolencia
- Alteraciones sensoriales
- Dificultad en el ejercicio de funciones complejas: expresarse con claridad, memoria inmediata, capacidad de concentración, procesos de aprendizaje…
Dado el extendido uso de esta sustancia, y la creciente presión de ciertos grupos en favor de la legalización de su venta y consumo, esta información aporta un argumento más de concienciación contra la conducción bajo el efecto de drogas.