Anton Parques, autor autodidacta de nacionalidad francesa, ha escrito con el “El Secreto de las Estrellas Oscuras” el primer volumen de una extraña e inclasificable trilogía:
épica, mitológica, saga que mezcla la ciencia ficción y fantasía o libro heroico e “histórico” a medida en que revela nuestra historia más oculta y más misteriosa y que sucedió sobre la Tierra antes de la llegada del hombre.
Un estupendo trabajo de José María Gómez Durán, que trabajan como ayudante de laboratorio del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA); cofundador de la Asociación Ibérica de Mirmecología (AIM) en Madrid.
Este verano, mientras me ocupaba en observar y filmar una avispa cazadora de hormigas Tapinoma (ver el hilo http://www.lamarabunta.org/viewtopic.php?f=57&t=15910) me llamó la atención una obrera de Lasius que estaba separada unos 15 cm del sendero rectilíneo que transitaban sus compañeras. La obrera en cuestión giraba continuamente trazando un círculo del tamaño de una moneda de 1 euro. Pensando que pudiera estar herida, la cogí con un palito y me la puse sobre la palma de la mano. En nada alteró su comportamiento giratorio: siguió dando vueltas y más vueltas… La volví a depositar en el suelo, y los giros continuaron durante al menos una hora, momento en que abandoné la zona.
No la filmé (tan liado estaba con la avispa cazadora) pero dicha extraña conducta era exactamente como la que se aprecia en este video:
Me vino más tarde a la cabeza una curiosísima observación (aparecida hace mucho tiempo en el Foro) acerca de unas hormigas que bajaban y subían por el interior de una tubería siguiendo trayectorias circulares en vez de rectilíneas… Indagué en la bibliografía y en Internet y… Y descubrí los relatos asombrosos de los remolinos o vórtices interminables que forman las hormigas legionarias y que les llevan a la muerte.
Fue a principios del siglo XX cuando el naturalista americano William Beebe (1921), adentrado en la jungla de la Guayana, contempló una enorme columna de hormigas legionarias girando indefinidamente en un círculo de 365 metros de circunferencia. Estimó que cada hormiga tardaba 2 horas y media en recorrer la mencionada distancia.
Vórtice de hormigas basado en una fotografía (según Schneirla, 1944)
Estudios posteriores han mostrado que se trata de una conducta “patológica”, un error de comportamiento no previsto por la evolución y que sobreviene cuando parte de la columna forrajeadora se desvía de la ruta común. Entonces se pone en acción una suerte de información en cascada: una hormiga decide seguir a la que se ha desviado, y otras a aquélla, y si sucede que las primeras terminan formando un círculo, el resultado final es un patrón autoorganizado de hormigas girando interminablemente.
Nada mejor que ver estos extraordinarios vórtices de diversas hormigas legionarias (que en inglés denominan “circular mill”). Os pongo primero algunos fotogramas e inmediatamente después los links a todos los videos que encontrado en Internet, con el país probable donde se filmaron. Destacaría, por no ser legionarias, el último video de unas Pheidole (sin certeza sobre si su autor europeo filmó Pheidole en Europa o en otro continente):
Volviendo ahora a la observación con que abría este relato, resulta que los giros en círculo, realizados por hormigas individuales, son relativamente frecuentes y se dan en bastantes especies. ¿A qué se deben? ¿Por qué este comportamiento anómalo? ¿Están heridas? ¿Tienen algún trastorno de orientación? Desconozco la respuesta.
De nuevo, os pongo los links que he encontrado buceando en Internet:
Finalmente, mencionaros las observaciones ya citadas de René Mérou (Mallorca, 2004: http://www.mallorcaweb.net/rene/hormigas.html). Las hormigas bajaban y subían por el interior de una tubería dando vueltas en lugar de ir rectas hacia arriba o hacia abajo. ¿Por qué? ¿Quizá una estrategia de agarre más fácil al sustrato?
Hormigas dando vueltas para bajar y subir en el interior de una tubería (según René Mérou, 2004)
Referencias:
–Beebe, W. 1921. Edge of the Jungle. Henry Holt, New York
–Mérou, René. 2004. “Hormigas dando vueltas para bajar y subir por una tubería”, en http://www.mallorcaweb.net/rene/hormigas.html
–Schneirla, T. C. 1944. A unique case of circular milling in ants, considered in relation to trail following and the general problem of orientation. American Museum Novitates(1253): 1-26.
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Por una ciencia de las hormigas crítica, poética y diletante
Blog personal: Historias de hormigas
HACIENDO UN PUENTE:
FLOTANDO EN EL AGUA:
Un grupo de hormigas de fuego que flotan en la superficie del agua se empuja hacia abajo con un par de pinzas. Tenga en cuenta la desviación de la superficie del agua y cómo el agua no penetra en la balsa. Visita http://www.antlab.gatech.edu para más información y asegúrese de comprobar mis otros vídeos subidos.
Existe en el mundo una sorprendente cantidad de personas que están convencidas de que el programa espacial ’Apolo’ fue tan solo un montaje del Gobierno o el Ejército de EEUU. Estos numerosísimos teóricos de la conspiración tienen razón en una cosa: era casi imposible que la NASA lograra cumplir el compromiso, establecido por el presidente John Fitzgerald Kennedy, de pisar la Luna antes de la fecha límite anunciada. Es decir, antes de que acabara la década de los 60.
La palabra clave de la anterior oración es ‘casi’. Si lo consiguió, fue en buena parte gracias a la buena suerte y a los inmensos presupuestos que manejaba, pero, sobre todo, gracias al talento y al esfuerzo de muchas personas. Así lo reconocieron en su momento sus propios enemigos de la Unión Soviética, quienes tenían capacidad para rastrear con sus antenas las naves de la NASA.
Quizá el recuerdo de militares leyendo la Biblia sobre la Luna o de heroicos llamamientos tipo «el fracaso no es una opción» sean demasiado anacrónicos para la sensibilidad actual, pero de ahí a no reconocer el talento de aquellos hombres, e incluso negar que su gesta tuviera lugar, hay un gran trecho por el que no deberíamos seguir caminando, aunque sólo sea por miedo a hacer el ridículo.
El ‘Apolo’ simbolizó para toda una generación el deseo de lograr una vida mejor. De un modo un tanto iluso se pensaba que en el siglo XXI los humanos viviríamos en la Luna o Marte, tendríamos cocinas y electrodomésticos inspirados en tecnología espacial e incluso habríamos entablado amistad con civilizaciones alienígenas.
Durante el rodaje de ’2001: Una odisea del espacio’, antes de que la tripulación real del astronauta Neil Armstrong llegara a la Luna, el director Stanley Kubrick intentó contratar un seguro que cubriera las pérdidas de la película en caso de que se produjera un contacto con extraterrestres antes de su estreno. Las aseguradoras no quisieron correr ese riesgo. Al recordar estas desmesuradas expectativas, puede que los resultados parezcan decepcionantes.
Sin embargo, muchas de las tecnologías que usamos a diario, desde los satélites de comunicaciones a las suelas de zapato transpirables, son fruto de la investigación espacial. En cuanto al contacto con otros seres, tampoco el balance es negativo. Solo hemos estudiado con cierta dedicación un planeta, Marte, y ya es posible afirmar que en él se dieron las condiciones perfectas para el desarrollo de la vida. No es lo mismo que encontrar hombrecillos verdes que solucionen todos nuestros problemas y traigan la paz a nuestro mundo. Aunque, dado el temprano estado de desarrollo de la exploración espacial, el resultado no podría ser mejor: no se puede ganar la liga jugando un solo partido.
Por encima de los intereses estratégicos de EEUU o de las peculiaridades históricas de la Guerra Fría, la exploración espacial está asociada en el imaginario colectivo al deseo de superación, la alta tecnología y el empleo del conocimiento en la resolución de problemas prácticos. Estas son las herramientas que nos permiten, entre otras cosas, vivir durante mucho más tiempo, y que nos pueden llevar, literalmente, a donde queramos, incluso a la Luna y más allá.
El programa ‘Apolo’ es el símbolo por excelencia de esta forma de ver la vida, aunque las teorías conspirativas pretendan convertir el desarrollo científico y tecnológico en un instrumento maligno, diseñado desde las altas esferas para controlar con engaños el pensamiento de los demás.
Pese a ello, es un caso al que se ha prestado muy poca antención desde el estamento científico, principalmente por tres motivos: se tiende a pensar que solo supersticiosos e ignorantes dudan de la llegada a la Luna; se considera un problema minoritario y, al tratarse de una discusión histórica, se cree que no perjudica el futuro de la investigación.
Sin embargo, la realidad es que esta disparatada creencia está más extendida que otras a las que sí se combate por todos los medios, como el creacionismo, y los argumentos de quienes la defienden son demasiado elaborados como para que alguien que no haya estudiado en profundidad el tema pueda rebatirlos. Además, la teoría de la conspiración lunar extiende una pésima imagen de la ciencia y la tecnología, por lo que compromete el apoyo de los ciudadanos a estas actividades.
De hecho, las denuncias no sólo señalan la supuesta inviabilidad del viaje lunar; en ocasiones, los críticos consideran que éste tuvo realmente lugar, pero le atribuyen toda clase de intenciones ocultas y maléficas que se habrían llevado a cabo a espaldas de los ciudadanos y, encima, con su dinero.
Es muy difícil convencer a un fanático: si alguien piensa que la Luna es un cuerpo etéreo o que EEUU es incapaz de decir la verdad bajo ningún concepto, no le va a servir de mucho seguir leyendo. Por el contrario, es posible responder a todas y cada una de las dudas concretas que hayan podido sembrar los teóricos de la conspiración. Algunas de las más extendidas acusaciones, aunque ni mucho menos las únicas, son de índole técnica y se refieren a distintas irregularidades fotográficas que evidenciarían el supuesto montaje. En ellas nos detendremos:
La bandera estadounidense ondea, pero en la Luna no hay viento
Es uno de los argumentos más extendidos, y quizá el más sintomático del sesgo psicológico que suelen mostrar en sus razonamientos los teóricos de la conspiración. Por supuesto que en la Luna no hay atmósfera; por eso, y pese a lo que usted crea haber visto o haya escuchado por ahí, las banderas se mantienen en un perfecto estado de quietud, como muestran los vídeos de las misiones. Solo ondean durante unos momentos tras haber sido manipuladas por los astronautas, como es lógico. De hecho, y ya que en la Luna no hay aire que frene su movimiento, lo hacen durante algún tiempo más del que sería normal en la Tierra.
Por este motivo, en algunas secuencias en las que los astronautas se han salido ya del plano, parece que las esté agitando el viento, pero este efecto se debe sólo al movimiento inercial que arrastran desde que fueron clavadas al suelo. Después, se detienen por completo, extendidas sobre un corredero horizontal que evita que caigan sobre el mástil. El motivo de que presenten una arruga en todas las fotografías es que no fueron desplegadas del todo a través del corredero, y por eso vemos siempre el mismo doblez en todas las imágenes, algo que no sería posible si el viento moviese las banderas.
Cualquier visionado de las películas de la NASA mostrará que la bandera no ondea y mantiene su posición original, ligeramente arrugada, durante todo el metraje. También puede comprobarse cómo los astronautas evitan extenderla del todo, con el fin de darle esa falsa apariencia de movilidad que presenta en las instantáneas. Esta es una prueba concluyente de que sí se estuvo en la Luna y que cualquiera puede constatar en su casa, accediendo a las grabaciones a través de Internet.
En algunas fotografías faltan retículas, lo que demuestra que éstas se añadieron después y las imágenes son falsas
Las cámaras fotográficas de las misiones ‘Apolo’ contenían una serie de retículas o cruces que ayudaban a centrar la imagen y medir distancias entre objetos. En algunas de ellas, algunas de estas marcas parecen estar detrás de las rocas, lo que, en apariencia, sería imposible si se encontraban en el objetivo con el que se tomó la imagen. Las fotografías, por lo tanto, serían falsas, lo que demostraría que el viaje fue un montaje. La realidad es que el suelo de la Luna es tan brillante quesus destellos pueden eclipsar parte de la retícula que tienen delante, por lo que esta no puede observarse en su totalidad y parece que sale de detrás de la propia imagen.
De hecho, si se observan las imágenes de la Luna, se verá que todas las retículas se distinguen peor si están sobre una superficie muy oscura, con la que se confunden, o demasiado luminosa, que provoca un efecto de sobreexposición y tapa con su brillo la retícula. No es ningún secreto que la Luna no tiene atmósfera y su suelo es mucho más brillante que el de la Tierra, por lo que es de esperar que algunas características de las imágenes sean distintas a lo que esperaríamos en nuestro planeta. Ello prueba, precisamente, que son reales. De todas formas, en una mañana luminosa es posible imitar tal efecto aquí, sobreexponiendo algunos detalles del paisaje hasta que estos oculten partes de alguna retícula en la instantánea.
Por tanto, no hay ningún misterio en este efecto fotográfico y, en realidad, tampoco sería demasiado revelador si se encontrara alguna imagen trucada (de entre miles de ellas auténticas). De hecho, algunos teóricos de la conspiración parecen haberse dado cuenta de que algunas fotografías podrían ser falsas, y el programa ‘Apolo’ en su conjunto, verdadero. Se sabe, por ejemplo, que el propio Buzz Aldrin pidió a los productores de la película ‘Apollo 13′ -todo un éxito del Hollywood de los 90- parte de su metraje de efectos especiales, ya que en él se ofrecían puntos de vista del lanzamiento de la nave -en este caso, de la maqueta- que no habían sido recogidos en su momento.
El argumento que defienden quienes pretenden probar que todo fue un montaje es que los supuestos errores que vemos en las instantáneas fueron puestos adrede por alguien que quería mostrar al mundo la estafa. En tal caso, debería haber hecho algo que no fuera atribuible a causas naturales o, por qué no, salir en televisión a contarlo. Al final, los detalles técnicos siempre acaban avalando la veracidad de los viajes a la Luna, pero bastaría para desmontar la teoría de la conspiración el hecho de que, pasado tanto tiempo, ningún involucrado haya dicho nada, pese a la fortuna que podría embolsarse si lo hiciera y a que sería recibido como un héroe en buena parte del planeta.
Algunas imágenes muestran irregularidades en las sombras: éstas no van paralelas o bien tienen astronautas iluminados en su interior
Una vez más, se trata de irregularidades debidas a las particulares condiciones de la Luna, aunque ambas se pueden reproducir en la Tierra para demostrar la falsedad de la acusación. Los objetos y astronautas que se ven bien pese a encontrarse en una zona sombrada no están siendo iluminados por una fuente artificial de luz, sino por el propio suelo lunar, que refleja gran parte de la radiación que le llega del Sol, haciendo que esta rebote hacia la dirección de la que provenía. Por ello, puede iluminar a los astronautas cuando estos están de pie y en el lugar adecuado, así como otros objetos verticales.
En cuanto a la sugerencia de que las sombras deberían ser paralelas si están iluminadas por una sola fuente -el Sol-, cabría responder que, si hubiese más fuentes de luz, también habría más sombras, lo que no ocurre en ninguna instantánea. El motivo de que no estén paralelas, además, se debe a que se encuentran a mucha más distancia de lo que parece, algo que suele suceder en la Luna. En varias ocasiones, los geólogos que seguían las misiones desde el centro de control pidieron a los astronautas que se inclinaran para recoger una roca que parecía estar a su lado, cuando en realidad esta se encontraba a un buen trecho.
Cuando el Sol está bajo y las sombras son largas, es normal que objetos que se encuentran a distintas distancias arrojen sombras no paralelas. Así sucede también en la Tierra; la única diferencia es que en el extraño y desértico paisaje lunar, donde la ausencia de aire provoca que objetos muy lejanos puedan verse con nitidez, es mucho más difícil darse cuenta de la separación real entre dos cuerpos. En todo caso, cabría señalar que el Sol no es la única fuente lumínica que encontraron los astronautas, ya que la Tierra arroja hasta 68 más luz sobre la superficie del satélite que éste sobre nuestro planeta en una noche de Luna llena.
Por otra parte, el hecho de que las distancias en la luna sean tan difíciles de medir a simple vista ha llevado a los teóricos de la conspiración a otro error. Algunos han presentado dos imágenes con idéntico fondo, pero con la diferencia de que en una de ellas se encuentra el módulo lunar (LM) en primer plano y en la otra, tomada más tarde, ha desaparecido. La explicación de este curioso efecto es que, en la segunda instantánea, el astronauta se ha desplazado cientos de metros hacia un lado, por lo que el LM, que se encontraba muy cerca de él, ya no entra en el plano. Sin embargo, las montañas del fondo aparecen casi idénticas -y mucho más cercanas de lo que realmente están- en ambas fotografías.
Un sencillo experimento puede explicar mejor este efecto, conocido como paralaje: basta levantar un bolígrafo sobre nuestra cara y observar su posición respecto al fondo que tengamos enfrente, guiñando alternativamente ambos ojos. Aunque el bolígrafo esté quieto delante de nosotros, parecerá que se ha movido según el ojo con el que miremos. Si desplazamos la cabeza unos centímetros hacia un lado, el bolígrafo acabará desapareciendo para uno de nuestros ojos, al igual que ocurrió con el LM en la segunda imagen.
En las fotografías no se ven estrellas
En efecto, las imágenes tomadas sobre la superficie lunar no muestran estrellas. Como ya se ha dicho, el suelo lunar es muy brillante, al igual que el traje de los astronautas. Las estrellas, por el contrario, no brillan demasiado sobre el firmamento lunar. Ninguna película puede captar algo muy brillante y algo muy apagado simultáneamente, ni aquí ni en la Luna. Los astronautas tomaron las fotografías para captar objetos iluminados y emplearon tiempos de exposición muy rápidos, por lo que era imposible que la tenue luz de las estrellas se colara en las instantáneas.
Hay quien piensa que, por no tener atmósfera, la Luna debería recibir la luz de los astros lejanos con mucha más intensidad que en la Tierra. Sin embargo, la atmósfera de nuestro planeta apenas influye en la radiación visible que nos llega de las estrellas, por lo que estas no se ven mejor desde el espacio, ni tampoco desde la superficie lunar. Este dato lo puede confirmar cualquier astronauta o turista espacial que haya salido de la Tierra.
De hecho, Armstrong declaró en la rueda de prensa que siguió a su viaje que no había podido ver estrellas a simple vista mientras caminaba sobre la Luna, por lo que no es de extrañar que su cámara tampoco las recogiera. Las misiones ‘Apollo’, además, se desarrollaron sobre zonas en las que era de día en la Luna, lo que reducía la visibilidad de las estrellas.
Las fotografías parecen hechas por un profesional del cine
Un enigma que sí está por resolver es por qué la acusación de que el programa lunar fue un fraude, pese a no tener fundamento alguno, sigue estando tan extendida. Circula, en cualquier caso, otra supuesta prueba de que todo fue un montaje, aún más absurda y también relacionada con las fotografías: ¿Cómo es posible que los astronautas captaran unas imágenes tan perfectas sin ser profesionales?, se preguntan algunos.
Esta acusación tiene el dudoso mérito de ser la que más desconocimiento muestra sobre la realidad del programa ‘Apolo’. Basta estudiar durante unos minutos estas misiones para darse cuenta de que los astronautas, elegidos entre millones de ciudadanos por su habilidad e inteligencia, tuvieron que aprender a realizar operaciones bastante más complejas que tomar bellas imágenes de la Luna, sobre todo teniendo en cuenta que pasaron años entrenándose para ello y contaban con costosísimas cámaras diseñadas especialmente para la ocasión.
El 11 de marzo de 2012, en el observatorio SDO, Solar Dynamics Observatory Hubble captó un objeto enorme cerca del sol. Este objeto se acerca el sol lentamente y luego comienza a tener filamentos de energía, como si se alimentara con la energía del astro rey:
Localización de la misteriosa estructura descubierta bajo el mar de Galilea (Shmuel M …
Por Yahoo! Noticias |
Por Alfred López
Los continuos estudios arqueológicos que se realizan en cualquier rincón del planeta nos traen a menudo numerosas noticias de descubrimientos que no dejan de ser sorprendentes, ya que en la mayoría de ocasiones se trata de hallazgos que pertenecen a civilizaciones y poblaciones que existieron hace miles de años, en los que se encuentran evidencias de lo avanzados que ya estaban en aquella época y, sobre todo, nos dejan intrigados por el hecho de realizar algunas edificaciones con unos elementos tan rudimentarios y primitivos como los que poseían.
Recientemente, en el lugar en el que hoy en día se encuentra el mar de Galilea, un grupo de arqueólogos ha descubierto en su fondo una gigantesca y misteriosa estructura realizada con piedras y que, posiblemente, data del tercer milenio antes de Cristo.
El lugar por el que, según los escritos que aparecen en la Biblia, Jesús caminó sobre sus aguas ha estado escondiendo todo este tiempo esta monumental estructura realizada de piedras de basalto y cantos rodados y cuyas dimensiones tiene una superficie aproximada de 70 metros y diez metros de alto y su peso se calcula que estará en torno a las 60 mil toneladas.
Ahora cabe especular, por parte de los arqueólogos y especialistas que allí se encuentran, dirigidos por Yitzhak Paz (Universidad de Ben-Gurion, Israel), de qué se trata, qué se esconde bajo ese gran número de piedras y qué es lo que representa dicha estructura, la cual (y aparentemente) no sigue un patrón de construcción, pero que es muy afín a otro tipo de estructuras de la época encontradas en otros lugares no demasiado lejanos y de antigüedad similar.
Muy posiblemente, cabe la posibilidad de que la estructura se realizase para marcar lugares en el que se enterraba antiguamente, pero el hecho de que ese lugar ahora se encuentre cubierto de agua por ese gran lago que forma el mar de Galilea dificulta en parte las tareas de investigación y estudio, ya que debe realizarse a través de buzos e inmersiones.
Diagrama de la misteriosa estructura descubierta bajo el mar de Galilea (Shmuel Marco / livescience)
El equipo de Yitzhak Paz está trabajando en la posibilidad de realizar una excavación arqueológica subacuática, con el fin de disponer de la máxima información posible que determine y dé respuestas a todas las incógnitas surgidas tras el hallazgo.
Cabe destacar que, si se confirma que la antigüedad de esta estructura corresponde al tercer milenio antes de Cristo, muy posiblemente se trate de algo muy relacionado con Khirbet Kerak (también llamada BethYerah) una de las ciudades más poderosas y fortificadas de la región, claro ejemplo de organización y trabajo colectivo, algo imprescindible para la realización en su día de este tipo de construcciones.
Un grupo de investigadores ha descubierto una estructura gigante de piedra bajo las aguas del Mar de Galilea, en Israel. Los arqueólogos están desconcertados porque no saben con qué propósito la construyeron ni la época de su edificación.
Según los investigadores, la misteriosa estructura tiene forma cónica y está compuesta de piedras de basalto de hasta un metro de largo sin labrar. Tiene una altura de casi 10 metros y un diámetro de aproximadamente 50 metros.
La estructura, que pesa unas 60.000 toneladas, fue localizada durante un estudio en la zona. Equipos de buzos investigan actualmente el hallazgo, cuyos primeros datos han sido publicados en la revista Journal of Nautical Archaeology.
Según los científicos, la construcción se compone de un motón de rocas apiladas una encima de otras y recuerdan que estructuras de este tipo existen en otras partes del mundo y se utilizaban para demarcar los entierros. Lo que no saben los investigadores es si su hallazgo se utilizó para este fin.
Los arqueólogos sostienen que – a juzgar por lo que han visto – sus constructores pertenecían a una “compleja y bien organizada sociedad” con “habilidades en la planificación económica”. Además, aseguran que, probablemente, fue construida en tierra, sólo que más tarde quedó cubierta por el Mar de Galilea debido a que el nivel del agua subió.
Los científicos enumeran varios ejemplos de estructuras megalíticas que se encuentran también cerca del Mar de Galilea de más de 4.000 años de antigüedad, que es la antigüedad que creen que podría tener esta construcción. Un conjunto monumental ubicado a unos 30 kilómetros de este se compone de tres círculos de piedras, el más grande de 56 metros de diámetro.
De momento, las investigaciones siguen su curso con el fin de encontrar artefactos asociados y determinar cuándo edificada la estructura y el propósito de la misma.
Una impresionante imagen captada por un astronauta desde la Estación Espacial Internacional ha causado revuelo en internet. Se trata de una extraña formación geológica en Mauritania llamada la “Estructura de Richat“.
El singular accidente geográfico ha llamado la atención de los astronautas desde los primeros vuelos espaciales por su espectacular apariencia: un enorme y vigilante ojo de buey sobre la inmensidad del desierto.
La hipnótica visión en espiral, que a primera vista parece el cráter dejado por el impacto de un meteorito con la Tierra, muestra en realidad varias capas de rocas erosionadas en forma de anillos sobre el desierto de Sahara, en el oeste de Africa. El origen de esta antiquísima estructura aún no ha sido aclarado en su totalidad, pero geólogos afirman que se trata de la expresión superficial de un complejo alcalino Cretácico.
Por Yahoo! Noticias
La estructura de Richat, o El ojo del desierto, está ubicada en el Sahara mauritano. Es visible desde el espacio por su gran tamaño, cercano a los 50 Km. de diámetro.
En un principio se pensó que era un cráter causado por el impacto de un meteorito, pero su perímetro, plano y rocoso, descarta tal teoría; también se barajó la posibilidad de que fuera producto de una erupción volcánica, pero al no hallarse un centro ígneo ni rocas volcánicas en sus alrededores, tampoco la hizo válida.Lo más probable es que sea efecto de la erosión, aunque aún no hay explicación para su forma, casi circular.
La foto fue tomada a unas 240 millas de la superficie de la Tierra por el astronauta holandés Andre Kuipers. La “Estructura Richat”, en Mauritania, Africa. (Andre Kuipers/ESA/NASA)
Isidoro Merino es el especialista de El Viajero para ofertas y temas prácticos. Ha nadado con leones marinos en las islas Galápagos y desayunado con Mickey Mouse en Disneyland París. Trotamundos, fotógrafo y periodista, colabora con el suplemento desde su lanzamiento en 1998.
Fotograma de la película clásica de terror La momia (The Mummy,1932), primera de una larga serie sobre el personaje. Aprovechando que hoy tenemos Egipto como tema de portada en El Viajero (en papel y en la web), este post va de momias asesinas
Ramsés III, un faraón de película En diciembre de 2012, los forenses aportaron una prueba que podría resolver un crimen cometido hace 3.168 años, minuto arriba, minuto abajo. La víctima se llamaba Usermaatra-Meriamón Ramsés-Heqaiunu, más conocido como Ramsés III, faraón de la vigésima dinastía de reyes egipcios. Es ese señor que hay debajo.
Ramsés III fue brutalmente asesinado. A esa conclusión llegó en diciembre del año pasado un equipo de científicos encabezado por el paleopatólogo Albert Zink, director del Instituto de las Momias y el Hombre del Hielo de la Academia Europea Bolzano (EURAC), en Italia, tras estudiar a fondo la momia del rey, que se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo (Zink ya había dirigido antes la autopsia del hombre Ötzi, un cazador prehistórico que apareció congelado en un glaciar de los Alpes en 1991). Empleando técnicas de tomografía axial computerizada (TAC), descubrieron que, oculto por las vendas de lino que le cubren el cuello, hay un gran tajo producido por un objeto afilado que habría afectado a la tráquea y la carótida del faraón, causándole la muerte. Es decir, lo degollaron. ¿Una conspiración extranjera? ¿Un complot palaciego?
Cartel de la versión de La momiaque dirigió en 1999 Stephen Sommers, inspirada en el asesinato de Ramses III.
Aunque Ramsés III ha pasado a la historia como un faraón belicoso (en su templo funerario en Medinet Habu, cerca de Luxor, está representada la primera batalla naval de la historia, contra los filisteos), todo apunta a la segunda hipótesis. Los investigadores no esperan encontrar el arma homicida, pero ya tienen un sospechoso. Y como en El halcón maltés, la novela de Dashiell Hammett llevada al cine por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart, también anda una chica mala de por medio. Si os parece que la historia es de película, seguid leyendo.
La Momia Aullante La momia de Ramsés III, pelín espeluznante, inspiró la caracterización de Boris Karloff en la película clásica de terror The Mummy (1932), de Karl Freund, pero hay otra en el Museo Egipcio en El Cairo que damucho más miedo: la Momia Aullante, por la espantosa expresión de su boca, aka Hombre Desconocido E.
La Momia Aullante, antes conocida como Hombre Desconocido E, que podría pertenecer a Pentaura, el hijo y presunto asesino de Ramsés III.
El estudio del ADN de ambas (fueron descubiertas en 1881 en una cueva del acantilado que hay tras el templo de la reina Hatshepsut en Deir el Bahari, en Luxor, donde fueron escondidas junto a otras momias reales por los sacerdotes tebanos para evitar su destrucción tras el saqueo de las tumbas del Valle de los Reyes, del que solo se libró Tutankamón) reveló que podría tratarse del príncipe Pentaura, uno de los hijos deRamsés, implicado junto a su madre Tiy, la segunda esposa real, en una conspiración para asesinar a su padre y usurpar el trono. En latrama también habrían participado otras esposas del fararón, losmayordomos del harén y varios miembros de la guardia, según elpapiro de Turín, una de las fuentes por las que se conoce esta historia. En los textos no se dice si el faraón sobrevivió al intento de golpe de estado (las últimas investigaciones apuntan a que no), pero sí que el complot fue descubierto y los culpables castigados. No quiero ni pensar en lo que le ocurrió a la pobre Momia Aullant. Algunos arqueólogos piensan que la expresión de agonía se podría deber a quePentaura fue momificado vivo, como el visir Imhotep de la versión deLa momia de 1999; otros, a que fue obligado a suicidarse por estrangulamiento.
No voy a entrar en los detalles escabrosos del proceso deembalsamamiento, como que al difunto se le sacaban los sesos por la nariz después de batirlos bien con una lanceta, o que en los vasos canopos, esas cuatro jarritas tan monas de alabastro que se pueden ver en los museos, se guardaban las vísceras del muerto.
La actriz Patricia Velasquez, interpretando a Anck su Namun, la chica mala deLa momia.
Pero yo, por Anck su Namun, me dejaría sacar hasta los menudillos.
Stephen Hawking, físico teórico, cosmólogo, Es miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, honrado con doce doctoradoshonoris causa y ha sido galardonado con la Orden del Imperio Británico (grado CBE) en 1982, con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, con la Medalla Copley en 2006 y con la Medalla de la Libertad en 2009.
Hawking padece una enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que ha ido agravando su estado con el paso de los años, hasta dejarlo casi completamente paralizado, y lo ha forzado a comunicarse a través de un aparato generador de voz. Sin embargo su espíritu de lucha, y su inteligencia está fuera de toda duda, es digno de cualquier premio.
Es admirable por lo que representa, una persona irrefutable, no hay ninguna duda.
Pues bien, según palabras de Stephen Hawking, en Mayo de 2010, en una entrevista concedida a “The Guardian”, existe otra amenaza seria sobre nosotros “la noción de vida extraterrestre es real, pero peligrosa: los extraterrestres que reciban indicios de nuestra existencia podrían convertirse en peligrosos enemigos.”
“Los extraterrestres que reciban nuestra señal o no dispondrán de la tecnología suficiente para respondernos, o bien tendrán una muy superior que les permitirá venir hasta la Tierra”.
¿Y si resulta hostil esa civilización alienígena a la que hemos llamado nosotros mismos? Afirma el físico que mejor que enviar señales lo que deberíamos hacer es escondernos.
Y es que Hawking alerta de que puede producirse el mismo efecto que cuando los españoles llegaron a América en 1492: Una civilización más desarrollada que se lleva los recursos de otra que lo está menos y que, incluso, puede enfrentarse a su desaparición.
Siempre he dicho que, ante la existencia de este Universo en el que existen millones de estrellas similar a la nuestra, con millones de sistemas planetarios similar al nuestro con planetas en una posición similar al nuestro… la posibilidad de existencia en otros planetas es tan lógica como que exista una simple molécula en nuestro planeta… sería por tanto simplemente ilógico pensar lo contrario.
Como Hawking, un largo etcétera de físicos, investigadores, miembros de la Nasa y de otros organismos oficiales y gubernamentales no dudan de la existencia de seres inteligentes en otros planetas, y temen esta llegada.
No les pesa, no temen perder su honor y su posición social al posicionarse con quienes pensamos en esta posibilidad, incluso afirman y confirman esta posibilidad. Por algo será.
“Si los alienígenas quisieran conquistar nuestro planeta podrían haberlo hecho ya en los últimos 4.500 millones años”, afirma Paul Davies, científico del proyecto SETI -Institución encargada de la búsqueda de vida extraterrestre y que en estos momentos está paralizada por falta de fondos-.
“Cualquier cosa que nosotros tengamos aquí, ellos podrían encontrarla en el lugar donde viven. Y en el caso de que en la Tierra haya algún recurso que no exista en su planeta natal, seguramente habría una forma más fácil de conseguirlo que la de venir aquí a invadirnos”, piensa Seth Shostak, también investigador del SETI.
Por su parte, David Morrison, director del centro de investigación espacial Ames de la NASA es de la misma opinión, aunque con reservas:
“Si una civilización ha podido perdurar a lo largo de cientos o miles de años es casi seguro que habrá conseguido resolver los problemas que tenemos nosotros. O por lo menos así lo espero”.
Es obvio hoy en día que tarde o temprano vamos a tener que enfrentarnos a conocer una nueva civilización superior a la nuestra.
A veces, mirando en los archivos casos y casos, miles, millones, de avistamientos, abducciones, todo tipo de hechos, me siento como un raton de laboratorio en una jaula… nos están observando, están incluso probándonos, y cada vez la humanidad es más consciente de ello. Lo tememos en el fondo y nos dá tal vergüenza reconocerlo que seguimos diciendo que este tema es una tontería. Pero sabemos la verdad: ellos están ahí, observándonos.
Es momento de quitarnos esa máscara de la verguenza, ya no es una locura, y podemos afirmarlo sin miedo.
Yo por las noches, cada vez que salgo con mi perra miro al cielo y temo… sé que están ahí, y espero que por una sola vez, Stephen Hawking se equivoque y vengan de forma pacífica….
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